Alejandro Matilla Herrero asesinado en Gijón | #DiseloalaONU

Mi tío Alejandro Matilla Herrero, hermano de mi padre, fue uno de los sargentos que junto con el sargento Rafael Sánchez y otros cabos y sargentos, desarmaron a los oficiales de una compañía que salió del cuartel Simancas en Gijón, ambos llegarían a tenientes de Infantería en el ejército republicano.

Fue fusilado, a los 29 años de edad, el día 4-3-38 por los insurrectos tras un consejo de guerra celebrado el 6-1-38.

Sus restos reposan en la fosa común del cementerio de Ceares en Gijón junto a los restos de otras 1.933 personas represaliadas.

Juan de Dios Matilla Garrido

Marcelino Subías Ara asesinado en Almudébar | #DiseloalaONU

Mi abuelo materno, Marcelino Subías Ara, natural de Salvatierra de Esca (Huesca) y vecino de Almudébar (Huesca) fue detenido en esta localidad por los sublevados en los primeros días del mes de agosto de 1936.

Tras permanecer encarcelado en la prisión de Huesca, y sin haber sido juzgado, fue fusilado en el cementerio de dicha ciudad el 16 de agosto de 1936, según datos recogidos en el libro De hombres y de sueños, escrito por Raúl Mateo Otal, Ana Oliva Garín y Luis Antonio Palacio Pilacés, editado en 2006 por la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica en Aragón.

Años más tarde la familia intentó recuperar el cuerpo que, según información de la Cruz Roja, estaba enterrado en una tumba identificada únicamente con un número, pero al realizar la inhumación descubrieron que el cuerpo allí enterrado pertenecía a una mujer, por lo que, hasta el momento, seguimos sin saber dónde se enterró a nuestro abuelo.

Inmaculada Muro Subías

Marcelino Subías Ara asesinado en Almudévar (Huesca) | DiseloalaONU

Mi abuelo, Marcelino Subías Ara, comerciante, residente en Almudévar (Huesca) fue sacado por la fuerza de su casa.

 

Sin juicio alguno, fue encarcelado y fusilado en agosto de 1936 en las tapias del cementerio de Huesca (creemos).

 

Su cadáver nunca fue entregado a la familia. Sigue desaparecido.

LUIS M. MURO SUBÍAS

Agustín Joaquín Arroyo Calvo asesinado en Pamplona | #DiseloalaONU

Escribo para denunciar el asesinato el 9 de Marzo de 1937 de mi abuelo materno, Agustín Joaquín Arroyo Calvo, asesinado en la puerta de la cárcel de Pamplona y enterrado en una fosa en el pueblo de Etxauri, cerca de Pamplona.

Su hermano José que fue a preguntar por su hermano, con tan sólo 19 años y soltero también fue asesinado.

Mi abuelo era contable en una droguería que aún existe, Casa Ardanaz, y al parecer fue denunciado por envidias, el culpable de su asesinato fue el conocido matón Mariano Santesteban, responsable de muchos asesinatos en Navarra, posteriormente regentaría una tienda de artículos religiosos en un local que ahora ocupa Zara, en la Avenida de Carlos III de Pamplona.

Mi abuelo fue ingresado en la cárcel de Pamplona en fecha que desconozco, en el día del cumpleaños de mi abuela le “concedieron la libertad” un eufemismo para asesinarlo posteriormente. En un libro de Galo Vierge relata un testigo la desesperación de mi abuelo al darse cuenta de que va a ser asesinado…..

Su esposa, mi abuela Dolores Valois Cortés nunca pudo enterrar sus restos , que siguen desaparecidos, mi madre, que apenas tenía año y medio cuando su padre fue asesinado nunca ha podido tampoco tener un lugar donde honrar a su padre.

Los nombres de mi abuelo y de su hermano figuran tanto en el libro “ Navarra 1936 de la esperanza al terror” como inmortalizado en el muro del Parque de la Memoria en Sartaguda, Navarra.

Espero estas líneas contribuyan a hacer justicia, esa justicia que ningún gobierno de España ha hecho efectiva desde hace casi 80 años.

José Joaquín Ansorena Arroyo

Gumersindo Gonzalez Sánchez asesinado en Almuhey | #DiseloalaONU

Mi abuelo Gumersindo Gonzalez Sánchez fue sacado de su.casa en diciembre del 36 por falangistas en el pueblo de Puente Almuhey Leon y asesinado, tenia poco mas de 30 años.

Sus restos casi 80 años después aun no han sido encontrados. Justicia y dignidad para los asesinados.

Txaro Herboso

Vicente Carrero asesinado cerca de Cáceres | #DiseloalaONU

Mi abuelo, Vicente Carrero, vecino de un pequeño pueblo cercano a Cáceres y escribiente del ayuntamiento, fusilado al inicio del conflicto por miembros de la Guardia Civil. Oficialmente nunca fue fusilado y su cuerpo nunca fue recuperado.

Mi abuela, Silvestra Montero nunca quiso denunciar el hecho, ni siquiera en la supuesta democracia por miedo a que, años más tarde, aún fuese motivo de represalias.

Ni siquiera estamos seguros de que existiese fosa común pues, unos días más tarde, unos perros abandonados se disputaban un trozo de carne adherido a un pedazo de tela. En el pedazo de tela había bordadas las iniciales VC que llevaba en su ropa interior.

Los mismos responsables de esos crímenes siguen, a día de hoy, sin haber sido juzgados, algunos han muerto ocupando cargos públicos y sus herederos, hoy en el poder, realizan homenajes a la División Azul que combatió junto a Hitler.

Francesc Vinyals i Carrero