Esteban Rodrigálvarez asesinado en Sigüenza | #DiseloalaONU

Entre todas las pancartas está la de Gregorio Rodrigálvarez, donde destaca la imagen de un hombre elegantemente vestido y con una abundante cabellera. Era su padre, Esteban.

En 1936, siendo un niño de corta edad, vio cómo “unos falangistas” entraban en su casa de Sigüenza y se lo llevaron. No volvió a saber de él.

“Al día siguiente mi madre salió a buscar noticias y se topó con uno de los que se lo habían llevado. Tenía en la muñeca su reloj de oro, y ella le espetó que además de asesino, era un ladrón”, relató. “El la tiró al suelo de un golpe y ella le lanzó una piedra.

La apresaron, la cortaron el pelo y casi la fusilan, pero otro falangista que era mejor persona convenció al resto de que la dejaran en paz porque ya nos habían dejado a mis hermanos y a mi sin padre”.

Ahora anciano, Rodrigálvarez no ceja en su empeño de que reparen el daño, aunque sea con una disculpa: “Quiero enterrar a mi padre y quiero que me pidan perdón”, asegura.

Via El Pais “Víctimas del franquismo piden a la ONU investigar los crímenes de la dictadura”

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Felix Martín asesinado cerca de Zamora | #DiseloalaONU

Todo mi apoyo para esta campaña de denuncia, tan vergonzosa y tristemente necesaria, pues parece mentira que a día de hoy aun no se haya podido hacer justicia en este país de todos los demonios…

No solo se ha silenciado nuestra historia, sino que se ha criminalizado e impedido que la memoria colectiva de un pueblo sea recuperada en vida, y es así como van desapareciendo los testimonios de una historia que solamente a través de sus relatos y sus experiencias podía ver la luz en este país de todos los demonios.

Una de estas historias es la de mi bisabuelo Felix Martín, secuestrado, arrancado de su familia y hecho desaparecer en el camino de Fuentelapeña a Zamora. Mi abuelo murió sin poder saber donde descansaban los restos de su padre, y ademas tuvo que sobrevivir (cárcel, humillaciones, palizas, etc.) al régimen de terror y miseria que impusieron los asesinos de su padre.

No puedo explicarme, mis padres y abuelos tampoco pudieron, y seguramente tampoco yo pueda explicarle nunca a mi hija Candela las razones por las que en este país de todos los demonios no se pueda saber, hablar, llorar a todas esas vidas segadas, a esas familias destrozadas, a esos amigos perseguidos, llanto por la muerte de la verdad y la historia de un pueblo masacrado por el fascismo. Y solo se me ocurre que esos demonios aun siguen ahí, en las sombras, vigilando que no se avance por el camino de la democracia y el respeto a la verdad y a la memoria de nuestros abuelos hoy y de nuestros nietos mañana.

Sergio García Martín

Fernando Guerra Micó, asesinado con 18 años en Madrid en 1939

Plataforma Comisión de la verdad Organiza la campaña:

#DíseloalaONU Cuenta tu historia

Aprovecha la visita a España del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias (GTDFI)